Fargo: La serie imprescindible del 2017

La tercera temporada de Fargo llegaba con todo este año. De nuevo, la versión mejorada de la película de 1996 (hermanos Coen) se hacía de rogar para llegar a las pantallas a través de FX, y de Movistar Series para algunos países.

La primera temporada, debatible. La segunda, indiscutible. La tercera era todo por verse. Y no ha defraudado para los críticos. ¡Ha sido una de las joyas de la televisión en este año que casi nos dice adiós!

Basada en una historia real

La tercera temporada tenía como máxima responsabilidad superar a la segunda. Pero, además, debía construir en una superficie ácida (dejada por 2 temporadas anteriores) un relato igual de cómico y de humor negro, pero siempre logrando mantener la esencia de la película original –sin hacer de esta temporada un absurdo remake-, pero sin violentar la esencia de las temporadas que finalizaron.

Y lo lograron. En parte, por la narración cíclica, violenta y lenta; y la incorporación de un elenco de lujo, que transmite gráficamente una narrativa más medida, con movimientos que parecen estar en perfecta sincronía con el destino. El destino de Fargo, que es diferente en muchos aspectos.

La realidad que escapa de lógica

El mote de Basado en una historia real es la broma que da inicio a la serie. Y es que, se burla del afiche hollywoodense que afirma ser una historia real, pero en realidad es una historia vacía, simplificada, escapando de la realidad real. Y en Fargo, su director prefiere contar la realidad, pero a su manera más real: donde la lógica a veces no tiene sentido. Donde no hay héroes con capas ni villanos que salen ilesos al final. Al menos no los que tiene  un coeficiente intelectual delictivo demasiado pobre.

Así, Fargo nos presenta una temporada imprescindible de una serie que no tiene pérdida. Aguardamos con ansias.