¿Ha sido “Liga de la Justicia” un bochornoso regreso de DC Comics?

Desde luego, habrá defensores descamisados y detractores justificables. Y todos tendrán su cuota de verdad en un asunto tan delicado y tan trascendental para la paz del mundo como la crítica a una película del universo DC.

El estreno de La Liga de la Justicia suponía mantenernos al tanto de lo que sucedería, y sobre todo, de cómo se las arreglarían desde las partes más altas para lograr algo exitoso, diferenciándose de lo realizado por Marvel (Avengers, Thor, Dr. Strange, Guardianes de la Galaxia Vol. 2).

Y no se trataba de un asunto de si copiar o no lo hecho por los creadores de Capitán América, sino, más bien, de ser auténticos desde lo propio. Porque Marvel tenía una ventaja única en la contienda: sacó a la luz sus películas mucho antes de Liga de la Justicia, por lo que siempre se comparará la originalidad de la segunda con respecto a todas las primeras.

Y no ha sido la excepción aquí.

La escena que derrumba a la Liga de la Justicia

La última película de la franquicia Avengers nos presenta a un IronMan que va en búsqueda de un joven superhéroe que necesita ser apadrinado, y orientado en el nuevo mundo de ser héroe. Así es como se encuentra a un Spiderman disparatado, disfrazado de una parodia con patas. Para fines comerciales, argumentales, y para el público: ¡Un exitazo!

Sin embargo, en la Liga de la Justicia es Batman quien debe salir en búsqueda de un ejemplar que cumple exactamente las mismas condiciones del Spiderman de Marvel: Flash.

Y es que Flash, igual de joven, descarrilado y disparatado que Spiderman, recurre a su sentido del humor y a su dilatado complejo de idiotez para aportar humor a la obra.

Así, mientras Avengers queda como la originalidad dentro de la escena; la Liga de la Justicia se queda con las sobras de haber sido replicador de una escena que salió con éxito años atrás.

¿Qué podemos esperar para próximas películas? Pantera Negra pareciera ser el tiro de gracia de una marca que ha sabido consolidarse, contra otra que pareciera sacar películas al campo de juego sólo por cumplir, por no perder por forfait.